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Juan Canessa (IMM): la actividad de los hurgadores “lo único que genera es más mugre”

15/07/2011 | El Espectador

Juan Canessa (IMM): la actividad de los hurgadores lo único que genera es más mugre

El director deDesarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo, Juan Canessa, explicó aEn Perspectiva los planes de la comuna para mejorar la limpieza de la capital,en momentos en que el tema reaparece con gran fuerza en la agenda política.

Entre algunas de las medidas, destacó que se está “recorriendo la ciudad de manera permanente con tres cuadrillas, trabajando para devolver hacia dentro de los contenedores los residuos que se encuentran en su entorno”. Además, indicó que la comuna ha cambiado su postura con respecto a la actividad de los hurgadores ya que “Uruguay está en otra situación” que anteriormente. “Hoy la ciudad ya no se puede permitir tener una industria que funciona en negro, que utiliza el trabajo infantil como parte habitual de su forma de desarrollarse y que lo único que genera es más mugre y problemas ambientales”, manifestó el jerarca. Por otro lado, aseguró que sus declaraciones con respecto a que los últimos destrozos de contenedores tenían motivaciones políticas no buscaban atribuirle “a ninguna organización, ni político-partidaria, ni sindical, ni de ningún otro tipo que existen en el país, el estar detrás de estos actos”.

EMILIANO COTELO:
“Si el resultado es que a todos nos parece que la ciudad está sucia, el sistema es ineficiente por ineficacia”.

La frase no pertenece a alguien de la oposición, sino al propio director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo, Juan Canessa.

Entonces, ¿cómo planea mejorar la gestión de la basura la nueva administración?

Canessa también entiende que los clasificadores no generan “ningún beneficio desde el punto de vista ambiental” ni económico para la administración, y sostiene que la Intendencia “no debe ocuparse de ellos, ni tiene los medios para hacerlo”. ¿Qué medidas se piensa tomar para desalentar esa actividad?

Esos son los dos temas que generan la entrevista que vamos a tener con Juan Canessa, director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo en la administración encabezada por Ana Olivera.

Este lunes, en el acuerdo semanal, la intendenta Ana Olivera informó que la noche anterior habían aparecido “destrozados” todos los contenedores de avenida Italia y de una zona de Arenal Grande. Olivera dijo que estaba muy preocupada por lo que había ocurrido, y puntualizó que fue la primera vez que la administración encontró “cuadras y cuadras todas llenas de basura en la calle” y los contendores vacíos. “Fue todo suceso de esta noche (lo que había ocurrido la noche anterior), donde nos festejaron el cumpleaños”, agregó.

Usted, que también habló en esa ocasión, dijo que la situación “hace pensar que algunas personas”, a quienes no identificó, “piensan que se hace política llenando de mugre a los vecinos de Montevideo”. Estos comentarios –cuando se publicaron– generaron mucha polémica. ¿Qué quisieron decir, concretamente?

JUAN CANESSA:
Voy a decir lo que yo quise decir. Y agradezco la oportunidad de explicarlo públicamente, aunque voy a tener que explicarlo en la Junta Departamental en los próximos días.

EC - Sí, porque ayer se votó una interpelación, a la cual la intendenta no va a ir. ¿Va a ir usted solo?

JC - Sí, la Constitución permite que la intendenta designe a otro, al cargo más alto en el tema de que se trate para representarla cuando tiene un llamado a sala. Y la intendenta está convencida de que de sus palabras no se desprende ninguna agresión contra la oposición política. De todas maneras, en mi caso personal quiero aclarar, porque es la posición de nuestro gobierno, que en ningún caso creemos ni se nos pasó por la cabeza que la oposición política representada en la Junta Departamental o en el Parlamento Nacional –es decir, incluyendo al Partido Independiente (PI)– tenga que ver con estas acciones.

EC - Esa fue una de las interpretaciones, que ustedes entendían que se estaban dando actos de vandalismo organizados por partidos o grupos políticos eventualmente de la oposición. Pero ¿no era esa la realidad, no era esa la visión que ustedes tenían?

JC - No, no es ese el sentido o la intención de las palabras. Lo que es claro, lo que es cierto, es que del domingo para el lunes sucedió una cosa que no es habitual, y es que en avenida Italia, y no solo en avenida Italia, también pasó en Arenal Grande y en algunas calles laterales a Arenal Grande, a lo largo de cuadras y cuadras la basura de todos los contenedores estaba afuera. Si uno mira lo que pasa habitualmente, las personas que hurgan sacan una parte de la basura pero no tocan todos los contenedores. Esto nos da la pauta de que hubo una acción organizada; de ahí a inferir que esto tenga que ver con la oposición política en un país con el proceso democrático que tiene el Uruguay no se nos ocurre, no lo pensamos. Capaz que las palabras no fueron las más felices.

EC - La palabra “política” la introdujo usted concretamente, dijo “algunas personas piensan que se hace política llenando de mugre a los vecinos de Montevideo”.

JC - Es un hecho político.

EC - ¿A quiénes aludía?

JC - No tengo manera de decir “son tales o cuales personas”, ni siquiera si son grupos organizados. Pero es cierto que hemos encontrado en algunos casos personas, individuos, que recorren algunas cuadras sacando la basura para afuera de los contenedores y no hacen absolutamente nada con eso. Si tuviera que inferir, tengo varias ideas, pero no pasan de ese nivel, de ideas; no somos ni la policía ni inteligencia para decir “son tales o cuales”.

EC - ¿Se está retractando de lo que dijo?

JC - No, no me retracto de lo que dije, porque es un hecho político concreto el hecho de que durante una noche algunas personas se dediquen a sacar la basura afuera de los contenedores, o que de repente, como pasó en el entorno de las calles Rondeau y Colombia, se prendan fuego seis o siete contenedores en la misma noche.

EC - ¿Puede ser que usted estuviera pensando en acciones políticas de otro signo, no de la oposición representada en la Junta Departamental, no del Partido Nacional (PN), del Partido Colorado (PC), del PI?

JC - Exactamente.

EC - ¿Una acción política de qué, de un signo de ultraizquierda, por ejemplo?

JC - No creemos, yo no atribuyo intencionalidades. Lo que es cierto es que cuando se van tomando algunas medidas se afectan algunos intereses. No le atribuyo a ninguna organización, ni político-partidaria, ni sindical, ni de ningún otro tipo que existen en el país, el estar detrás de estos actos.

EC - ¿Pero sí eventualmente a alguna corriente gremial que tiene a su vez correlato en determinados sectores políticos? Pregunto, para tratar de entender.

JC - No. El otro día le decía a un periodista, a un colega suyo, que hablando de manera normal se generó un revuelo político importante porque la oposición se sintió afectada, cuando no era nuestra intención que así fuera. No quiero atribuírselo a tal o cual grupo o sector social representativo.

EC - Usted habló de grupos que se ven afectados cuando ustedes toman determinadas medidas. Primero, ¿a qué medidas se refiere?

JC - Estamos recorriendo la ciudad de manera permanente a partir de la semana pasada, con tres cuadrillas –que se van a ampliar en los próximos meses en la medida en que tengamos más disponibilidad de personal a partir de la reestructura que se está haciendo en la División Limpieza–, trabajando para devolver hacia dentro de los contenedores los residuos que se encuentran en su entorno. Esto está funcionando relativamente bien, y va a dar sus frutos en la medida en que además calculamos que sobre mediados del segundo semestre tengamos otra disponibilidad de camiones y podamos utilizarlos para que la basura ya no sea devuelta al contenedor sino sacada.

Pero es una cosa cierta, que hemos hablado incluso con algunos integrantes de la oposición, en particular del PN, que hay una especie de rumor o un vox populi de que los contenedores son utilizados en algunos casos para esconder droga, para esconder elementos robados; obviamente no los 6.700 contenedores que tiene esta ciudad. Yo pensé un poquito más por ese lado que por el lado algo más tortuoso de que hubiera sido la acción de algún grupo político democrático organizado en nuestro país.

EC - ¿Hay que entender entonces que cuando vaya a la Junta Departamental va a matizar aquellas declaraciones que hizo el lunes?

JC - Exactamente. También es cierto que tuvimos dos conversaciones, una en el acuerdo, que fue pública, de donde se tomó mi frase, y una segunda luego de la presentación de la Oficina de Inversiones de la Intendencia de Montevideo, en la que la intendenta fue requerida, hizo nuevas declaraciones y yo también hice algunas declaraciones. Fui yo quien, consultado sobre si habíamos hecho la denuncia, respondió: “No, porque no sabemos a quién denunciar”, y también maticé diciéndole a uno de los periodistas que personalmente había hablado con personal del Ministerio del Interior sobre este tema porque en la medida de lo posible precisamos que nos dé una mano.

***

EC - Mire lo que dice uno de los varios mensajes de los oyentes.

Álvaro de Jacinto Vera señala: “Acá en Garibaldi, esquina Arenal Grande y esquina Cufré y Echardi, los contenedores se usan para guardar droga. Cuando vean una bolsa de pan colgada afuera es porque hay. Y los vecinos algunos vamos y sacamos eso”.

¿Usted aludía a ese tipo de situaciones?

JC - Potencialmente sí, es algo que nos han dicho los vecinos. Incluso en una de las idas a la Junta lo conversamos informalmente con algunos ediles, al tener una representación en todo Montevideo vemos que aparentemente es algo que se repite. Últimamente me decían que hay lugares donde se prende fuego al contenedor para avisar que llegó la droga. Uno llega a niveles increíbles. En Paysandú tiraban fuegos artificiales cuando llegaban los cargamentos de droga, así que acá puede pasar eso, cómo no.

EC - En resumen, usted tiene la impresión de que detrás de acciones como las de la noche del domingo en avenida Italia lo que habría serían más bien algunos grupos de hurgadores.

JC - Potencialmente, de hurgadores, de personas que están más bien fuera de la ley y a quienes les molestan algunas acciones que tomamos.

***

EC - Profundicemos un poco más en la visión que ustedes tienen de los problemas del sistema de recolección de residuos en la capital, y en particular de cómo juegan los recicladores. Ayer en el semanario Búsqueda usted opinó que “los clasificadores no constituyen ningún beneficio para la sociedad” y sostuvo que “la Intendencia no debe ocuparse de este problema, ni tiene los medios para hacerlo”. Pero en administraciones pasadas del propio Frente Amplio (FA) la actitud fue claramente otra: se buscaba integrar a los hurgadores al sistema de recolección de residuos. ¿Hay un cambio? ¿A qué se debe ese cambio?

JC - La primera condición es que el Uruguay está en otra situación hoy. Durante mucho tiempo se fue generando una necesidad social de que determinadas personas –son miles las familias que viven de eso– tuvieran acceso a un medio de vida, aunque no fuera el mejor –siempre se reconoció que no eran las mejores condiciones–. Pero además me da la sensación de que hoy la ciudad como tal ya no se puede permitir tener una industria que funciona en negro, que utiliza el trabajo infantil como parte habitual de su forma de desarrollarse, y que además como contrapartida y en particular como gobierno de Montevideo lo único que nos genera es más mugre y problemas ambientales de diverso tipo.

[...]

JC - El anterior director de Desarrollo Ambiental, el director del último período del gobierno de Ricardo Ehrlich, el licenciado Campal, que actualmente es el director de Saneamiento, tiene la misma posición, y la sostenía entonces. Me parece que se ha ido avanzando en la generación de una conciencia a nivel de equipo sobre este tema. El primer paso que dimos fue este de pensar que el problema social de clasificadores no es un tema de Limpieza. Antiguamente se reunían una vez por semana en la División Limpieza cinco personas de la división con […], con el Mides, con una serie de actores que tenían que ver con este tema. Nosotros decimos: tenemos un Departamento de Desarrollo Social, las políticas sociales las tiene que encarar ese departamento, y la División Limpieza se tiene que dedicar a limpiar, que es para lo que está. Además en aquel momento la división tenía 935 personas, y nosotros decíamos: 930 piensan que esto es un actor que no favorece su tarea y 5 tratan de llegar a soluciones. Esto se fue generando así.

Es una posición de equipo de gobierno, que además se ha ido acentuando con el paso del tiempo, desde que al principio del gobierno de Ana Olivera se pasara el tema social al Departamento de Desarrollo Social. Eso se reafirmó mucho con una recorrida de área que hizo sobre Montevideo prácticamente todo el gabinete a principios del mes de junio. Fue muy importante, porque es muy revelador ver la ciudad desde arriba, está lo que vemos todos los días en la ciudad integrada, en las calles –los carros, la basura fuera de los contadores, los basurales en aquellos barrios donde no hay basura–, pero está lo que no vemos.

EC - ¿Qué no vemos?

JC - Cómo vive esta gente, en asentamientos, rodeada de basura, con menores que trabajan en la clasificación y se forman desde muy pequeños en esta tarea. Y ese descarte después tiene que ser levantado a un costo mucho mayor por la Intendencia de Montevideo.

EC - En ese punto se destacaban de manera especial sus declaraciones de ayer en Búsqueda. Explicó una parte del proceso de manejo de la basura que hacen los clasificadores que tal vez la población en general no conoce. ¿Cómo es eso? ¿Cómo termina el trabajo del clasificador?

JC - La persona sale a la calle y hace su trabajo, pone adentro del carro lo que lleva, el pet, el cartón, a veces residuos orgánicos que van para alimentar a los cerdos, que se crían por decenas de miles en lugares que no son los adecuados en Montevideo, pero particularmente el pet, el cartón, el metal y algunos otros elementos que tienen un valor de reventa. Pasan por la ciudad, levantan eso, y cuando van volviendo a sus hogares van realizando una tarea de descarte, porque no todo lo que levantan sirve.

Si esto fuera hecho formalmente, en plantas de clasificación como hay en los países más desarrollados e incluso en países del Tercer Mundo que están más desarrollados en esto, ese descarte iría por una línea distinta del producto a ser reciclado posteriormente. En Uruguay eso no pasa, entonces ese descarte se hace primero en la calle, generando muchos de los basurales endémicos que tenemos en la ciudad –aproximadamente un 50 % proviene del descarte de clasificadores–. Y cuando llegan a su casa, en el fondo de su casa, que generalmente está cerca de un curso de agua, realizan un nuevo descarte: una parte es lo que van a venderle al intermediario que participa en esta industria, en este negocio, y que finalmente llega en algún momento a reciclar o no el producto, y la otra parte va a descarte.

Pero ahí no hay recolección domiciliaria, y además no son residuos domiciliarios, la basura que genera en cualquier hogar un desecho después de un consumo. Por lo tanto ese descarte o se acumula en el fondo de esos hogares generando nuevos terrenos, o directamente va a parar a los cursos de agua. Y por los cursos de agua va transitando, generando contaminación, y situaciones muy feas. Por la radio no se pueden mostrar, pero hemos visto Montevideo no solo por abajo, también por arriba, y tenemos fotografías muy lamentables de algunos lugares. Son hermosos lugares de Montevideo donde se acumulan toneladas y toneladas y toneladas de basura.

EC - Francamente es muy interesante lo que usted anota, porque es la “cara oculta” del trabajo del clasificador, que por lo visto no se conoce ni dentro del propio gobierno. Porque ayer, en esa misma nota de Búsqueda, se cita a Viviana Basanta, coordinadora del proyecto Uruguay Clasifica del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), y ella defiende la permanencia de esta actividad, enfatiza que el sector de los clasificadores da trabajo a personas que estuvieron siempre en la informalidad y que es difícil que se integren al trabajo formal, pero además destaca que gracias a esa tarea se reduce en 40 % la cantidad de basura que va a los vertederos, por lo que también hay un aporte ambiental para la ciudad, y hasta un ahorro del servicio de la propia Intendencia.

JC - No es por debatir con Viviana, con quien trabajamos habitualmente y coordinamos algunas acciones e intentamos coordinar políticas más generales con el Mides y en particular con el Programa Uruguay Clasifica. Si la tarea se desarrolla de manera formal y correctamente, en los lugares adecuados y con las condiciones laborales adecuadas, no cabe duda de que la clasificación es una condición sine qua non para el reciclaje, que es muy importante para cualquier sociedad en las sociedades de consumo en las que vivimos y en un planeta que tiene 7.000 millones de habitantes y va creciendo, por lo tanto necesitamos cuidarlo.

Pero si se desarrolla en la calle, en el hogar, en negro y con todas estas condiciones, en nuestra opinión no hay ningún beneficio social ni ambiental. Eso lo compartimos con el Mides. Nosotros hicimos la entrevista para Búsqueda y hay que ver los contextos, yo sé el contexto en el que expresé lo que expresé, de lo cual la periodista extractó los pasajes que le parecieron más interesantes, y están bien, porque es lo que yo dije, fuera de que me referí a clasificadores y no a hurgadores, porque hay una diferencia, independientemente de que el trabajo sea de hurgado. Fuera de eso, estamos trabajando con el Mides y con el Programa Uruguay Clasifica en cómo generar y potenciar desde el Gobierno nacional las políticas necesarias para que no exista más ese tipo de actividad.

EC - Pero yo le mencioné declaraciones de esta funcionaria del Mides en las que sostiene que gracias a los clasificadores se reduce en 40 % la cantidad de basura que va a los vertederos.

JC - En algunas partes del mundo puede ser así; no en el caso de Uruguay.

EC - Usted dice que no es así, pero además detalla –lo detalló en la nota– los costos que tiene para la Intendencia ir a recolectar esa otra basura, la que queda después del trabajo de los clasificadores.

JC - Exactamente.

EC - Vale la pena repasar esos números.

JC - La recolección callejera, el sistema de contenedores, tiene un costo aproximado de entre 16 y 20 dólares, según el lugar de la ciudad; este año será más y el año que viene será más porque hay una inversión muy fuerte, pero en términos generales tiene ese costo. Recolectar la misma tonelada de basura de un caño colector de saneamiento de tamaño medio o chico cuando se generan tapones de basura tiene un costo que puede llegar a los 175 dólares. Pero además de esta diferencia –cuesta 10 veces más recolectarlo de una manera que de la otra–, una vez que un curso de agua está contaminado yo puedo retirar la basura, pero parte de esa contaminación permanece una vez que se genera un basural. Nosotros levantamos todas las semanas los basurales de Montevideo, algunos cada dos semanas y otros dos y tres veces por semana, y se vuelven a generar, porque una vez que hay una especie de costumbre de que ahí hay un basural eso se sigue manteniendo, por tanto tiene un costo asociado que es menos medible pero que está ahí, y es mayor.

Además me interesa plantear que desde el punto de vista social también hay un costo que no está establecido: cuánto cuesta que trabajen los niños.

EC - Perdón: y cuánto cuesta que los niños trabajen incluso manejando un carrito tirado por un caballo.

JC - O en el fondo de sus casas.

EC - Incluso violando flagrantemente las normas de tránsito.

JC - Sí.

EC - Con los riesgos y los peligros que eso implica para automovilistas, peatones, motociclistas. Eso también forma parte del problema.

JC - Sí, forma parte del problema. A pesar de que las estadísticas dicen que no hay gran cantidad de accidentes producidos por esta actividad, de todas maneras ese es un daño asociado que no tiene sentido. Pero centrándonos en el tema social, el país estaba en crisis y muchas personas que se dedicaban a esta tarea en el año 2002 hoy ya no se dedican, porque al volver a haber trabajo en la construcción y en otros oficios naturales, vuelven a sus tareas habituales, que es lo que les gusta hacer y para lo que están formadas. Pero otras personas se han formado así durante generaciones y tienen un ingreso que –fuera de que sea en negro, de que no tenga ninguna cobertura social, de que esté sujeto a vaivenes de mercado muchísimo mayores que los de cualquiera de los demás que tenemos un trabajo formal– es mayor en algunos casos que en otras tareas que se realizan. Eso los lleva a continuar haciéndolo, y participa toda la familia, y aunque yo podría reconocer que eso tiene una parte buena que es que hay más cohesión en algunas de estas familias, es absolutamente negativo. Lo pueden decir los maestros de las escuelas de contexto crítico, que en muchas de ellas hay clases enteras en las cuales de repente los jueves o los viernes no van los niños, no es que no vayan nunca, no van el día en que trabajan en su casa clasificando.

***

EC - A partir de este diagnóstico diferente de otros de otras administraciones del FA, ahora que ustedes analizan de esta forma el “problema” de los clasificadores, la pregunta elemental es: ¿entonces qué se va a hacer?

***

EC - Desde la audiencia Rodolfo, que manda su mensaje a propósito de lo que veníamos charlando recién, pasa en limpio sus comentarios sobre los dichos de Viviana Basanta del Proyecto Uruguay Clasifica del Mides. Dice:

“Lo que la funcionaria menciona es un estudio realizado hace algunos años que afirma que el levantamiento de basura que hacen los clasificadores implica una disminución importante (40 %) de la recolección que tendría que hacer la Intendencia. Pero lo nuevo en la discusión –y en mi opinión esto es relevante– es que el descarte realizado en los domicilios implica un nuevo levantamiento de basura más caro que el levantamiento que se hace en los contenedores”.

JC - Es correcto, y además me gustaría decir que ese estudio se hizo en los años 2003-2004 para el Plan Director de Residuos Sólidos para Montevideo y Área Metropolitana, lo realizó la Dirección Nacional de Medio Ambiente por medio de una consultora, y daba una cifra menor, potencialmente y en condiciones adecuadas. Y ese estudio habla de que hay que ir a plantas de clasificación como existen en otras partes del mundo, en general en toda Europa, en algunos lugares de Estados Unidos, pero también en Oriente y en América están empezando a desarrollarse, en México, en América Central, en Colombia y en Brasil, y en otros lugares.

Ante a la pregunta concreta de qué hay que hacer, me gustaría decir dos cosas.

EC - Lo que uno se pregunta es por qué no se hace lo que tantas veces se ha manejado y que es bastante elemental: prohibir lisa y llanamente la tarea de los hurgadores en los contenedores, dejar el manejo de la basura en manos exclusivas de los servicios municipales y que los residuos sean llevados a espacios preparados para la clasificación donde una parte de los actuales hurgadores pueda desarrollar su trabajo en condiciones dignas y sanas con todas las formalidades de una relación laboral legal. ¿Por qué no se va a eso?

JC - A eso creemos que debemos ir. Me gustaría decir que más allá de este problema, que es un asunto que se resolverá en un tiempo, que estimamos que no puede ser eterno pero que tampoco es un día para el otro, la Intendencia está comprometida a hacer lo que tiene que hacer, que es limpiar la ciudad. Esa es la razón primaria por la cual el tema social de clasificadores como problema social fue sacado de la órbita de la División Limpieza a comienzos de este período para ser tomado por el Departamento de Desarrollo Social. La función de la División Limpieza es limpiar, limpiar de la mejor manera y con los recursos que tenga a su alcance, que por definición de la intendenta hoy son mayores.

Paralelamente a esto, creemos que se debe ir a un proceso que es común y en el cual están involucrados tanto el nivel nacional del Estado como el nivel privado nacional. Porque esto es un negocio, detrás de esto hay determinados miles de personas que viven de esto como su primer ingreso, pero luego hay empresas que trabajan en la intermediación y empresas que reciben estos productos para reprocesarlos. Partimos de la base de que el reciclaje es bueno, muy bueno, pero no en estas condiciones. Por lo tanto, creemos que la solución definitiva vendrá de la mano de la generación por un lado de espacios, de plantas de clasificación adecuadas que funcionen formalmente, de una sinergia de esfuerzos entre el gobierno departamental, el Gobierno nacional y los actores privados involucrados para generar las condiciones para que estas personas que hoy realizan las tareas de esta manera las realicen de otra forma.

Pero esto no se resuelve por decreto, porque hay una cultura detrás y tenemos casi 10 años de la experiencia de tratar de generar asociaciones y cooperativas de clasificadores, y en Montevideo solo alcanzan al 5 % de los clasificadores.

***

EC - ¿De qué plazos estamos hablando?

JC - Para nosotros los plazos son perentorios. Lógicamente algunas cosas llevarán más tiempo que otras. El Plan Director 2003-2004, que se presentó en el año 2005, planteaba una reducción potencial del número de clasificadores que existían entonces realizando las tareas de esta manera, de hasta un 50 o 60 % en el plazo de un par de años. También tiene que quedar claro que la Intendencia de Montevideo va a hacer lo que está a su alcance, y lo que está a su alcance es poner todo lo que tiene a disposición para que esto funcione de otra manera y hacer cumplir las normas. Las normas las tenemos que cumplir todos, independientemente de la función que tengamos, pero el derecho de todos los ciudadanos de Montevideo, desde el clasificador hasta el empresario y desde el bolsero hasta el obrero de la construcción, es tener una ciudad limpia. Eso es lo que tenemos que asegurar.

EC - ¿Se va a prohibir la tarea de los recicladores, de los hurgadores en la ciudad? ¿Se va a establecer que eso solamente puede hacerse en las plantas organizadas a esos efectos?

JC - Si hoy tuviéramos plantas ese debería ser el camino. No tenemos las plantas, pero tenemos algunos planes especiales, como el Plan Especial Pocitos, en especial el Plan Especial Pocitos Municipio Ch, que apunta a la práctica desaparición de la mayoría de los contenedores en 86 manzanas de ese municipio.

EC - ¿Desaparición de los contenedores?

JC - Sí, en la zona que tiene más edificios en altura, y por lo tanto tiene otras formas, vamos a pasar a una forma de recolección con preclasificación hogareña que separe el residuo seco del residuo húmedo, y luego una doble recolección por parte de la Intendencia de cada edificio. No es la recolección manual, sino que habrá contenedores en cada edificio, se pasará a recolectar eso, y esos residuos se trasladarán, según corresponda, o a disposición final o a puntos específicos para ser trabajados de manera en principio asociativa por los clasificadores. Hay alrededor de 100 clasificadores que realizan sus tareas en esas 86 manzanas que tienen parte de la basura más rica de la ciudad. Esto es una propuesta de los concejales municipales, incluso tendré que decir que es una propuesta de uno de los concejales de la oposición.

EC - Esos clasificadores no van a poder seguir trabajando.

JC - Por una razón lógica, el residuo hay que ir a buscarlo allí donde está, entonces si no hay contenedor no hay qué ir a buscar.

 

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